jueves, 12 de abril de 2012

Composición química del Aloe Vera



Como bien dice Bill Coats, el análisis completo y total de una planta tan compleja como el aloe no puede concebirse como un hecho instantáneo. Es más bien un largo proceso, que se va perfeccionando con el paso del tiempo y que, de vez en cuando, nos presenta algunos elementos nuevos. Los procedimientos de laboratorio desyinados a descubrir las propiedades químicas de las plantas generalmente son diseñados en base a lo que se espera encontrar en ellas, y así, condicionan y limitan el resultado. De este modo los diferentes métodos suelen también arrojar resultados distintos, que se van convirtiendo en las piezas de una rompecabezas. De vez en cuando aparecen nuevas piezas, cada vez más diminutas, pero el hecho es que en el caso de nuestro aloe el cuadro todavía dista mucho de estar completo. Incluso entre los investigadores y los grupos especializados en identificar compuestos  fitoquímicos, el aloe tiene fama de ser una especie extremadamente dificil de analizar.
El primer elemento hallado fue la aloína, identificada ya en 1851 y considerada entonces como la subtancia más importante de las contenidas en la planta, aunque su utilización médica estaba limitada - y así siguió durante casi cien años- a sus cualidades laxantes.
A consecuencia de que en 1934 los doctores Collins descubrieran que el aloe podía servir para algo más que como simple purgante, el interés en esta planta comenzó a resurgir. Así, en 1938 los químicos Chopia y Gosh identificaban los principales ingredientes del aloe como "aloína, emodina, ácido crisopánico, resina goma y trazas de aceites volátiles y no volátiles" inorgánicos presentes en el aloe eran calcio, cloro, sodio, potasio, magnesio y manganeso,  pero vieron que ninguno de ellos parecía er el responsable de sus espectaculares efectos. Seguidamente centraron su atención en los aminoácidos, viendo que el aloe contenía 18 de los 22 aminoácidos presentes en el cuerpo humano. Gjerstad y Bouchey hallaron que una cucharada de pulpa de aloe contenía más de 75 componentes químicos distintos en cantidades iguales o superiores a miligramo. Posteriormente investigaron su contenido vitamínico, hallaron vitamina B2, vitamina B6 y Colina.
Los avances tecnológicos incorporados durante los últimos 30 años a la investigación de laboratorio han permitido que las piezas de este rompecabezas descubiertas e investigadas sean cada vez más pequeñas, pero siguen apareciendo piezas nuevas. La complejidad y la variedad de los elementos y de los nutrientes presentes en el aloe no se hallan ni siquiera en los especímenes vegetales considerados más complejos. La siguiente relación tan sólo incluye los componentes cuantitativamente más importantes.




Lignina, saponinas y antraquinonas
La lignina es una substancia muy abundante en las células parenquimatosas de la pulpa del aloe. Su cualidad más notable es la de penetrar en los tejidos con una gran facilidad, llevando con ella a otros elementos.
Las saponinas son glucósidos que aportan su cualidad limpiadora y antiséptica, actuando al mismo tiempo como agentes suavizantes.
Las antraquinonas tienen un amplio espectro de funciones. Se sabe que son potentes antibióticos con propiedades bactericidas y antivíricas pero al mismo tiempo funcionan como analgésicos.
Durante mucho tiempo a la aloína se le atribuyeron todas las cualidades medicinales a la planta.
Tomada pura es un purgante fuerte y violento, sin embargo integrada en la armónica sinfonía del aloe sus efectos laxantes son más que moderados. Es también notable su cualidad calmante del dolor.
La barbaloina, isobarbaloina, antraceno, antranol y ácido aloético son resinas que no combaten el dolor de un modo tan acusado como la aloína, pero sí poseen ciertas propiedades bactericidas.
La emodina y la emodina del aloe son también laxantes y muy efectivas en la lucha contra ciertas infecciones.
El aceite etéreo posee todas las cualidades anestésicas y analgésicas del éter, pero no su toxicidad.
El ácido crisofánico es un derivado de la emodina de aloe y ha sido utilizado con éxito en el tratamiento de la psoriasis y de ciertos hongos cutáneos.
El ácido cinámico posee cualidades fungicidas y también actúa como detergente.
El ester de ácido cinámico es notable por sus cualidades para descomponer los tejidos necróticos (muertos) y también por sus cualidades calmantes del dolor.
Los resistanoles son alcoholes derivados del ácido cinámico, también con propiedades bactericidas.


Los minerales.
En la actualidad es ya sobradamente conocida la importancia que muchos oligoelementos –o minerales presentes en el cuerpo humano en cantidades infinitesimales- tienen para el mantenimiento del equilibrio y de la salud del organismo. Estos minerales interactúan con ciertas enzimas, coenzimas y vitaminas en modos todavía no totalmente identificados, sin embargo se ha comprobado que su presencia, aún en cantidades mínimas, cumple un papel vital en la protección contra un gran número de enfermedades.
El sodio, el potasio y el cloro son los tres principales electrolitos del cuerpo (minerales cargados eléctricamente) y están estrechamente relacionados entre sí. El equilibrio del sodio y el potasio es especialmente importante y en nuestros días muy raramente se mantiene pues solemos ingerir grandes cantidades de sodio e insuficiente potasio. En el aloe los tres se hallan en forma equilibrada y orgánica, fácilmente asimilable por el organismo.
La importancia del calcio en la formación de los huesos y en la prevención de la osteoporosis es  bien conocida.
Aunque el cuerpo humano contiene tan sólo entre 20 y 30 gramos de magnesio, su presencia es necesaria pues cumple una función clave en la combustión celular, en la contracción de los músculos y en la transmisión del código genético para la formación de nuevas células
La insuficiencia de magnesio causa dilatación en los vasos sanguíneos, convulsiones e incluso alcoholismo crónico.
La importancia del hierro la indica el hecho de que es parte esencial de la hemoglobina, componente rojo de la sangre que transporta el alimento y el oxígeno a todas las células del cuerpo. La alimentación occidental suele ser deficitaria en hierro.
El zinc forma parte de muchas enzimas esenciales que a su vez controlan un gran número de procesos corporales. La carencia del Zinc genera anemia y en los hombres hipertrofia de la próstata, que en muchos casos degenera a su vez en cáncer de próstata.
El manganeso, aunque presente sólo en cantidades infinitesimales, es uno de los minerales imprescindibles. Es esencial para la formación de los huesos y también para el metabolismo de la glucosa. Su carencia ocasiona problemas nerviosos, falta de crecimiento e infertilidad.
El cobre es esencial para muchas enzimas, entre ellas las que ayudan a producir diversas hormonas.
El cromo cumple un importante papel en el metabolismo de los ácidos grasos, de la glucosa y del colesterol. Recientemente se ha demostrado que la carencia o insuficiencia de cromo está estrecha-mente relacionada con la ineficiencia de la insulina, trastorno que suele degenerar en diabetes del adulto.




Las vitaminas.
Las vitaminas son, por definición, substancias esenciales para el mantenimiento de la vida que nuestro organismo no puede fabricar por sí mismo, por lo que forzosamente deben estar incluidas en la dieta o bien ser ingeridas en forma de complementos vitamínicos, veamos las cualidades de las vitaminas identificadas en el aloe vera: 
El caroteno y betacaroteno son convertidos por el cuerpo en vitamina A, la cual es esencial para lograr una visión sana, para el mantenimiento de la piel y de las mucosas y para el crecimiento de las células, su reproducción y su inmunidad ante la enfermedad. Además, en años recientes se ha descubierto que el betacaroteno es uno de los antioxidantes más poderosos que existen, por lo cual ayuda a evitar el envejecimiento prematuro al mismo tiempo que protege al organismo de las enfermedades degenerativas como el cáncer y la arteriosclerosis.
La vitamina B1, o tiamina, esencial para el crecimiento de los tejidos y para la producción de energía. Al ser soluble en el agua la vitamina B1 abandona el cuerpo cada día, por lo que debe ser ingerida también diariamente.
La vitamina B2 o riboflavina es también necesaria para mantener una piel sana y cumple un papel esencial en la respiración de los tejidos.
La vitamina B3 o niacina interviene en la formación de los músculos y también es necesaria para que el cuerpo pueda asimilar ciertos minerales.
La vitamina B6 o piridoxina, también soluble en el agua, es esencial para el metabolismo de las proteínas y los aminoácidos y también para la fabricación de la hemoglobina, pigmento rojo de la sangre que transporta el oxígeno y el alimento para hacerlos llegar a todas las células del cuerpo.
La vitamina C es necesaria para fabricar el colágeno, substancia que rodea a los mpusculos. También es necesaria para el cuerpo pueda asimilar debidamente otros elementos claves como por ejemplo el calcio. Además, es también un potente antioxidante.
Durante los últimos años la vitamina E ha despertado mucho interés por sus cualidades antioxidantes y por su extraordinaria capacidad para regenerar y rejuvenecer los tejidos cutáneos quemados o lastimados.
La colina es importante por formar parte esencial del neurotransmisor acetilcolina y también porque que ayuda a evitar que la grasa se acumule excesivamente en el cuerpo.
Al igual que la colina, el ácido fólico actúa como catalizador, facilitando la acción de otras vitaminas. La deficiencia de ácidos fólicos inhibe el crecimiento de ciertas células y también es imprescindible para el correcto metabolismo de los aminoácidos.




Vitamina B12
A finales de la década de los 80 algunas compañías dedicadas a comercializar productos de aloe comenzaron a difundir en periódicos y revistas ciertos artículos en los que se decía que la pulpa de aloe vera “estaba repleta de vitamina B12”. Como se sabe, la vitamina B12, tan sólo está presente en los productos animales y ello constituye precisamente uno de los argumentos en los que se apoyan quienes descalifican a las dietas vegetarianas por incompletas, ya que al carecer de vitamina B12 no contienen todos los elementos necesarios para lograr una salud equilibrada.
La noticia fue ampliamente difundida en varios países hasta que finalmente el propio IASC tuvo que intervenir desmintiendo tales manifestaciones. Según el IASC, aunque se habían hallado indicios de vitamina B12 en algunas hojas de aloe, todavía estaba por determinar si dicha vitamina era activa, es decir, si actuaba en el cuerpo humano igual que lo hace la vitamina B12 de origen animal. Otros científicos manifestaron que los mínimos indicios de B12 hallados en el aloe eran consecuencia de fermentaciones, no formando parte de la planta viva. 




Aminoácidos y enzimas 
Durante las dos últimas décadas los aminoácidos han despertado un interés creciente tanto entre los científicos como entre los profesionales de la nutrición, al irse descubriendo las múltiples funciones que cumplen en el organismo, sobre todo en lo que respecta a la construcción y regeneración de los tejidos. La lisina, por ejemplo, se ha visto que ayuda a controlar el herpes simple, mientras que la arginina ha mostrado poseer notables cualidades paliativas en los casos de artritis reumatoide. El triptofano es importante por ser la materia prima a partir de la cual el organismo fabrica el neurotransmisor serotonina y también la hormona melatonina, impulsora del sueño y poderoso antioxidante. El funcionamiento de los aminoácidos y las enzimas es totalmente interactivo, así, la insuficiencia o carencia de uno de ellos afecta negativamente al funcionamiento de todo el sistema.




Los polisacáridos
Aunque las antraquinonas, los minerales, las vitaminas, las enzimas y los aminoácidos presentes en el aloe poseen notables cualidades no sólo nutritivas sino también terapéuticas, desde los trabajos de Ikawa y Niemann realizados en principios de la década de los 50, la idea de que una gran parte del potencial curativo del aloe dependía de los polisacáridos mucilaginosos contenidos en la pulpa  comenzó a ir tomando cuerpo entre los investigadores. Se vio que dichos polisacáridos son mucho más abundantes junto a la corteza que en el centro de la hoja, lo cual explicaría por qué la curación en las aplicaciones externas es más rápida cuando la pulpa, que es la que permanece en contacto con la zona afectada, permanece unida a su corteza.
Durante 35 años fueron muchos los científicos que trabajaron con los polisacáridos del aloe, pero el momento culminante no llegaría hasta 1985, cuando Bill McAnalley logró aislar el acemanano, descubriendo seguidamente junto al Dr. McDaniel sus cualidades para tratar más de 100 enfermedades distintas y especialmente sus sorprendentes efectos sobre el HIV, que más adelante veremos con detalle. Sin embargo, por extraordinarios que sean los méritos del acemanano, en absoluto podemos desechar al resto de los componentes del aloe, pues en muchos casos potencian las cualidades de este polisacárido y en otros aportan las suyas propias. Por ejemplo, aunque el acemanano ha demostrado ser un extraordinario regenerador de los tejidos, la efectividad del aloe en esta función es todavía superior. La notable penetración del aloe a través de la piel y diversos tejidos es debida a la lignina y a ciertas enzimas proteolíticas, esta facilidad de penetración- que el acemanno por sí solo no posee- resulta de una utilidad extraordinaria en el tratamiento de hematomas y heridas ubicadas en lugares a los que los medicamentos tópicos no suelen tener acceso. En cuanto a la actividad antibactetiana y antigermicida en general, el aloe es eficaz contra una gama tan extremadamente amplia de microorganismos perniciosos, que a este respecto ninguna otra sustancia conocida hasta la fecha se le puede comparar.

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